7 formas con las que puedes (¡sí, puedes!) aportar luz a tu vida

Descubre cómo aportar luz a tu vida con estos 7 sencillos trucos.

 

luz

 

Recientemente han aparecido una serie de posts hablando sobre el curioso fenómeno de los peces cardenal y su «capacidad para escupir luz». Cuando ví algunos de los títulos de esos posts, no pude evitar considerar algo genial, la posibilidad de emitir luz ante ti. ¿No sería estupendo, pensé, poder dar fogonazos que ayudaran a ver tus circunstancias de otra manera?

Y mi primera pregunta fue: ¿no lo estoy haciendo ya?

Estos últimos días me he topado con varios posts hablando sobre el pequeño y transparente pez cardenal y cómo éste escupía luz ante sí. Yo también tuve un destello, una pequeña porción de envidia, no sé si sana, pero sí curiosa. Como cuando era pequeña y veía algún capítulo de dibujos animados en los que los protagonistas tenían alguna capacidad más allá de lo habitual. Justo igual. Y, justo como entonces, surgieron preguntas.

Lo curioso de este caso es que, en vez de preguntarme cómo emitiría esa luz, qué efectos tendría a mí alrededor, en mí, el efecto luminiscente y el hecho de poder proyectarlo y tantas otras preguntas, la primera cuestión que vino a mi mente tras considerar la posibilidad fue: ¿no lo estoy haciendo ya? ¿No estoy, de alguna manera, más consciente, más inconsciente o «mágica», emitiendo esa luz?

 

Cómo aportar luz a tu vida

Y se me ocurrieron algunos ejemplos para poder hacerlo:

  1. Sueña. Soñar en el sentido literal. ¿No te has despertado nunca de un extraño sueño que, por algún motivo, era para ti revelador? ¿No te has levantado nunca sorprendido por sentirte bien tras soñar algo que a todas luces debería haberte hecho despertar inquieto? Los sueños, según algunos, son formas en las que nuestro subconsciente nos ayuda a ver las cosas más claras en el mundo consciente. Soñar en el sentido figurado es una de nuestras formas de escupir luz, también. ¿No es la ilusión una de las cosas que más brillo dan a los ojos?
  2. Piensa en positivo. Pensar en positivo es, definitivamente una de nuestras mejores formas de alumbrar nuestro camino y, con nuestro ejemplo, el de aquellos que nos rodean. La positividad, diría, parece abrir nuevos caminos ante nosotros. ¿O es, simplemente, que los vemos más claro?
  3. Cuestiona. Aquello que consideramos imposibilidades, impedimentos, aquello que nuestra mente nos trata de mostrar como puntos insalvables y que termina por crear una oscuridad a nuestro alrededor, formando pesadas sombras sobre nuestros hombros, sobre nuestras ilusiones y sueños. Todo eso hay que cuestionarlo. ¿Verdaderamente son tus circunstancias tan complicadas? ¿Verdaderamente no puedes conseguirlo?
  4. Sigue adelante. Muchas veces, la oscuridad que vemos a nuestro alrededor es temporal. Diría que siempre. Ya sabes, nada es eterno. El mero hecho de continuar tu camino, en la medida de tus posibilidades, te mostrará que no hay oscuridad que valga.
  5. Nútrete. Sí, nútrete. El pez cardenal no escupe luz, el pez cardenal escupe un crustáceo que se defiende emitiendo luz. Si se lo tragara, el crustáceo continuaría emitiendo luz en su interior. ¿Y si te nutres recordando aquellas veces que has alumbrado tu camino? ¿Y si te nutres rodeándote de personas que potencien tu positividad? 
  6. Imagina. Imagina que puedes, imagina que lo logras, imagínate ya emitiendo esa luz, ya bañado por ella. La imaginación, la visualización, se puede trabajar. Así que si no te sale aún, no te rindas.
  7. Confía. Confía en ti. Cree en ti y haz todo lo posible para ganarte esta confianza. No hay mejor persona en el mundo por la que esforzarse y en la que confiar que uno mismo.

 

Alumbrar nuestro camino es posible que sea una de esas eternas necesidades que buscamos, ansiamos lograr del exterior. De otras personas, de un futuro esclarecedor, de un golpe de suerte… Creo que la luz, que los golpes de suerte, no hay nada como generarlos uno mismo, verlos gestarse de algún modo en tu interior, notar cómo crecen, notar sus efectos… y, sobretodo, notar cómo tus cambios generan más cambios, más posibilidades… Llamarle luz, llamarle positividad u otorgarle cualquier otro nombre, es lo de menos. Lo importante, a mi entender, es no pararse en busca de algo, cuando puedes encontrarlo, si te fijas bien, en ti  mismo.

Más cerca, más duradero, más pleno.

 

Puede ayudarte a contextualizar este texto…

Como explico en el encabezamiento, me maravillé ante esa posibilidad (aún no conocía la historia completa sobre este curioso pez, si te interesa, puedes empezar tirando del hilo de este post: http://www.fogonazos.es/2014/09/el-secreto-del-pez-que-escupe-luz.html).

 

¿Y tú, cómo alumbras tu camino? ¿Cuál ha sido tu experiencia más reveladora? ¿Qué ha marcado un antes y un después, a la hora de afrontar momentos oscuros?

 

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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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