Por qué te equivocas al pensar que estudiar es una pérdida de tiempo

Hay muchos titulados trabajando en puestos para los que están sobrecualificados. Pero ¿es estudiar y aprender hoy en día una pérdida de tiempo?

imagen de unos adultos formándose

¿Es importante la formación para obtener un puesto de trabajo hoy en día? Esta es una de las preguntas que muchos nos hacemos. Y no es una pregunta que carezca de importancia: ampliar tus estudios requiere de tiempo, un desembolso y, sobretodo, un desafiar nuestra zona de confort.

Algunos profesionales de la marca profesional están apostando por los conocimientos autodidactas alineados con nuestras competencias y nuestras características personales más identificativas y genuinas.

Aseguran que el futuro que está a la vuelta de la esquina “premiará” a aquellos que saben y son, por encima de aquellos que tienen un diploma.

En mi modesto punto de vista como persona que se encuentra en desarrollo profesional, diría que esta visión es un tanto peligrosa. Y es que no todos los perfiles tendrán éxito con esta filosofía autodidacta.

No, al menos, mientras el ratio de candidatos por vacante sea tan alto. Tampoco si el puesto de trabajo requiere, de forma estandarizada, una formación y/o experiencia específica.

Olvídate de la palabra estudiar y da la bienvenida al concepto de aprender

El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje. William Shakespeare

Estudiar ya no basta. No debería haber bastado nunca.

Aprender con el método loro (a base de repetir en voz alta) conceptos que no comprendes ¿de qué te sirve realmente?

Ahí estoy de acuerdo con los que opinan que estudiar no sirve para nada. Y es que el acto de estudiar no es tan relevante.

Lo que de verdad importa es qué aprendes.

Es más: lo que de verdad importa es ¿qué puedes hacer con aquello que estás aprendido? ¿Y cómo puedes conectarlo con aquello que sabías ya?

¿La formación es imprescindible?

Antes que nada, lo primero es definir la formación. Formarse es aprender acerca de una o varias materias de forma que, a posteriori, devengan competencias que puedas consolidar dándoles uso entrelazado y útil en tu vida cotidiana dentro o fuera del trabajo.

Para esto, suele resultar útil un mentor o profesor. De este modo, evitas malgastar tiempo atendiendo a los aspectos accesorios y puedes centrarte en aquello que realmente te resultará de utilidad.

Por otro lado, aprender también puede ser vital para comprender conceptos complejos, conectarlos con aquellos que ya dispones o desarrollarlos de forma eficiente y productiva.

Algunos de nosotros tenemos lo que yo llamo “alma autodidacta” y es que, echando un vistazo a nuestra trayectoria, nos damos cuenta que gran parte de aquello que conocemos (incluso nuestra formación reglada) la aprendimos como un juego. Descubriéndola aquí y allá en libros de texto, conversaciones, documentales…

Disponer de nuevos y buenos conocimientos relacionados con tu puesto de trabajo deseado siempre marcará la diferencia a la hora  de que el personal de recursos humanos se decante por ti. Siempre y cuando estos conocimientos sean relevantes para el puesto y coherentes con tu trayectoria.

Así que sí. Entendiendo formación como conocimientos y la capacidad de ponerlos en marcha de forma constructiva y fructífera, sí es imprescindible la formación.

¿Y los diplomas, son imprescindibles?

Sirven, no vamos a negarlo, para hacer criba en momentos de saturación de candidatos. Eso es así. Pero ¿es una buena idea decidir en base a los diplomas?

Son muchos los puestos que son difíciles de cubrir, porque requieren de unos conocimientos que no son fáciles de medir.

Fiarse de un diploma no termina de ser buena idea. No al menos si vamos a fiarnos de él como garante  definitivo de que el titular ha conseguido asimilar esos conocimientos y los ha añadido de forma efectiva a sus competencias.

Es decir: es un mérito tener un diploma, porque da fe de haber intervenido en una formación. Más mérito es aún conseguir prolongar esos conocimientos en el tiempo y ser capaz de integrarlos en las actividades que pueden verse beneficiadas con ello.

La relevancia de las pruebas prácticas

Teniendo en cuenta lo que acabo de contar, y en especial en puestos técnicos donde la teórica está muy bien tenerla,  las pruebas prácticas adquieren una importancia significativa.Y es que, en el día a día, lo importante es saber desenvolverse en las situaciones cotidianas.

¿De qué sirve que presente mi título de Proficiency de Inglés por la Escuela Oficial de Idiomas si me haces una entrevista de trabajo en ese idioma y no sé mantener una conversación?

Cuando venga un cliente extranjero no resultará muy útil mi diploma si no puedo atenderle de forma eficiente ¿verdad?

Quienes siguieron antiguamente a pies juntillas una política de contratación “enferma de diplomitis” se encontraron en más momentos de los deseados con personal que dejaba mucho que desear comparado con sus CVs.

Mal ¿no?

Fatal, más bien. Porque mientras se destapaba la realidad esto entorpecía, como mínimo, el funcionamiento de equipos, departamentos… mientras el verdadero talento seguía ahí afuera, muy seguramente consiguiendo empleo en una empresa de la competencia.

Si tienes conocimientos, dales una oportunidad conviértelos en competencias

Actualmente es más importante que nunca que seas capaz no de aportar un papel (que siempre será mejor que tengas), sino de demostrar que aquello que aseguras saber en tus documentos de búsqueda de empleo forma parte de tu patrimonio de conocimientos utilizables “en cualquier momento”. Es decir, con unas circunstancias que lo hagan posible.

Cualquier conocimiento que sea relevante para el puesto que deseas conseguir debe estar cuidado, fresco, sin resto de óxido por el desuso.

Y es que cada vez son más las empresas que invierten tiempo y esfuerzo en confeccionar pruebas prácticas para poder tener una idea más concreta de qué tal se te darán tus futuras tareas.

¿Qué puedes hacer tú, para mejorar tus opciones?

El verdadero modo de no saber nada es aprenderlo todo a la vez. George Sand

  • Distingue tus conocimientos de tus competencias:

No basta con saber la teoría, también hay que poder desarrollar la práctica. Al fin y al cabo es para lo que te querrán contratar.

  • Analizar cuáles de tus conocimientos/competencias son más relevantes para el puesto en el que quieres crecer profesionalmente:

Echa un vistazo a los requisitos para tu puesto deseado. Presta especial atención a los requisitos mínimos. Eso sí, no desestimes aquello que se englobe en “se valorará”, especialmente de las ofertas de tus empresas objetivo.

  • Decide en qué competencia/competencias centrarte:

Prioriza la relevancia y calidad por encima de la calidad. Esto te aportará enfoque. Y, aunque parezca que te resta posibilidades, no es así. Es más importante mostrarse capaz que mostrarse estresado/agotado en una entrevista ¿no crees?

  • Fórmate, realiza voluntariados o crea tus propios proyectos en los que uses esas competencias con frecuencia:

Infórmate acerca de la oferta formativa de tu zona, y habla con un orientador laboral/formativo para que te ayude a dibujar con más acierto tu futuro formativo y laboral.

Hoy en día existen plataformas de Moocs en las que aprender en los que, además, podrás practicar el networking con personas con intereses similares a los tuyos. Esto además de aportar motivación, también ampliará tus posibilidades de encontrar empleo. Una de ellas es Miriada X, que además permite que pongas un distintivo en tu Linkedin o blog con los cursos superados.

Existen puestos de voluntariado de muchos tipos. Pregunta en las asociaciones, fundaciones y ONGs de tu zona y elige de forma inteligente: que sume en tu CV. Recuerda que también existe el voluntariado online. En todos ellos descubrirás herramientas que te resultará de mucha utilidad aprender.

Algunos beneficios extras de potenciar tus conocimientos y competencias

El más largo aprendizaje de todas las artes es aprender a ver. Jules Gouncourt

  • Mejorará tu autoestima
  • Pondrá a raya tu impotencia
  • Trabajarás tus habilidades sociales
  • Te aportará más seguridad en ti mismo
  • Mejorará tu autoimagen
  • Te aportará más tranquilidad para afrontar tus autocandidaturas o entrevistas de trabajo
  • Podrás descubrir lo divertido que puede resultar aprender
  • Darás un impulso significativo a tu motivación
  • Te darás cuenta que eres capaz de cosas que pensabas que no podías hacer…

 

Esto a bote pronto suena bastante bien ¿verdad?

Estoy segura de que, cuando te pongas manos a la obra (si así lo deseas) descubrirás algún que otro beneficio extra más, que se me ha escapado.

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Y tú ¿qué opinas: formarse vale la pena hoy en día?

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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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