¿Cómo plantearse objetivos?

Os propongo un juego en busca del estado mental en el que los sueños se forman, se definen y se convierten en objetivos. ¿Os apuntáis?

 

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¿Sientes que necesitas objetivos nuevos y no sabes por dónde empezar? ¿Crees que estaría bien aprender a pulir los sueños que tienes para poder empezar a tutearles y llamarles objetivos?
No poseo grandes estudios ni experiencias en este terreno, como ya sabrás si has ojeado mi perfil o la sección Autora de este blog. Yo sólo soy alguien que también quiere más momentos de plenitud. Sólo soy alguien en busca de respuestas y preguntas.  Y me he cuestionado qué debería ser un objetivo para mí, cómo no dejar olvidados en algún lugar de mi ser y de mis capacidades aquello que pueda lograr que mi existencia sea millonaria en bienestar y realización. A continuación compartiré contigo las conclusiones a las que he llegado:

 

A la hora de expandir sueños y que se transformen en objetivos, es imprescindible viajar a su esencia y dejarte enbeber en ella. Es más, embeberte en tu propia esencia, mientras realizas ese viaje. Porque, en el fondo, no existen fronteras entre ambas. Una es, a mi entender, una natural extensión de la otra… Sin permitirte ser tú mismo, tu yo más sonriente, difícilmente tus sueños u objetivos serán algo que vivir con ilusión o ternura… difícilmente mantendrás las fuerzas cuando las dificultades aparezcan para darle más vidilla al camino.

 

¿Qué es un objetivo?

Tomando las acepciones que se incluyen en el diccionario englobando la palabra objetivo, encontramos, por ejemplo:

A) Aquello que posee objetividad.

B) La finalidad a la que diriges tus recursos y esfuerzos.

C) El sistema óptico de ciertos aparatos, como un telescopio, un microscopio, una cámara… encargado de recoger la luz de un objeto.

D) Aquello relacionado con un objeto.

¿Jugamos con las palabras y conceptos, a ver qué descubrimos?

  • Objetividad

La objetividad trata de desnudar al objeto en cuestión (esa cosa, concepto, persona…) y liberarlo de todo aquello que te pueda apartar de lo verdadero e indiscutible que tiene. Permitiéndote notar las verdaderas posibilidades, las dificultades previsibles, qué posees en tu favor y por tanto en favor del sueño, cómo ir de tu yo de ahora al yo que ya ha logrado su propósito… Ser objetivo, en este sentido, podría ser como jugar a ser científico y analizar fríamente.

¿Se puede, verdaderamente, ser objetivo? ¿Se puede ser completamente objetivo? ¿Puedes apartarte de tus juicios y prejuicios, conscientes e inconscientes, a la hora de ponderar? ¿Puede algo, cualquier cosa, ser completamente lo que sea? Entiendo que no. Entendiendo que cualquier cosa puede tener un alto grado de una característica en concreto, por supuesto, pero no acompaño al término completamente, entendiéndolo como 100%, absoluto, sin margen para matices y otras cualidades…

Volviendo a la objetividad en sí… La encuentro muy útil a la hora de no dejarte arrollar por pensamientos negativos, tuyos o ajenos, y supongo que puedo ser todo lo objetiva que mi subjetividad me permita ser. ¿Como el resto de la humanidad? Pues no: ¿recordáis aquello de yo soy yo y mis circunstancias?

En otras palabras: he aprendido lo importante que es no olvidarme de aquello en mí que marca la diferencia, mis matices… Porque esas diferencias, esos matices, que me convierten en única (al igual que los vuestros os convierten en únicos), me llevan a notar ciertas diferencias y ciertos matices en lo que sea que esté valorando que, de otro modo, quizá se me escaparían.

No olvidarme de pensar libremente, para a posteriori hacer una criba más científica, puede ayudarme a tener una objetividad creativa. O una objetividad subjetiva. O una objetividad más amplia: es decir, una objetividad menos restrictiva o pura, pero más mía.

  • Relatividad

    • Relatividad como relación ➡ Una  cosa o concepto puede tener infinidad de relaciones, de conexiones… no siempre visibles en la superficie. Descubrir esas relaciones, las reales, las posibles, las imaginables, puede convertir al objetivo en algo más amplio, en algo más concreto, o en algo más mágico… incluso más cercano. Puedes disfrazarte de Sherlock Holmes o divertirte jugando a ser Gregory House mientras descubres esa piezas del puzzle que conforman la transformación de tu sueño en un caramelo a tu alcance.
    • Relatividad como tú sintiendo en positivo ➡ Es decir, no sintiendo los problemas como puertas cerradas, sino como retos, como posibles búsquedas de otras puertas, ventanas, nuevas acciones… No considerándolo como un final trágico, si tu objetivo se convierte en imposible, sino como otro punto y seguido en la vida. Un punto y seguido en el que recordarte a ti mismo que existen muchas más cosas que pueden despertarte las ganas de soñar…
  • Luz

    • Entendiendo luz como aquello que te lleva a ver con más claridad: el propio objeto de tus sueños, tu objetivo, considero que debería aportar más claridad, en oposición a oscuridad. Esto es:  pienso que debería de acompañarte en un camino, por difícil que sea, sin apartarte de las emociones, de forma positiva.  Entendiendo luz como sinónimo de brillo en los ojos. Entendiendo luz como el reflejo de los colores con los que embellecer tus pensamientos, y, finalmente, tu mundo. Entendiendo luz como ese destello que cualquiera a quien despiertes admiración o cariño pueda impeler a sonreír,  puede que, incluso, a caminar su propio trayecto hacia sus sueños.

 

 ¿Cómo elegir entonces un buen objetivo?

 

Creo que jugando. Sí, la mayor parte de las cosas importantes se consiguen de forma natural, siguiendo tus instintos, quizá puliéndolos un poco.

Podríamos ponernos un sombrero, como los alumnos de Hogwards (centro educativo mágico de  las novelas/películas de Harry Potter) y elegir así nuestro camino… sin embargo, no lo tenemos. Tenemos algo mejor: nos tenemos a nosotros mismos, a nuestros recursos, a la posibilidad de descubrir aquellos que aún no se  han presentado, por el motivo que sea, a nuestros ojos, aquellos que estamos por desarrollar.

Podemos ponernos el sombrero o gorra que nos transporte a nuestra infancia, a aquello que nos maravillaba imaginar como futuro, a aquello que nos despertaba energía, aquello que no nos agobiaba, por mucho que abusara de su presencia… tirar de esa imaginación libre, esa carencia de juicios, ese aniquilador de imposibles, para descubrir qué de cosas ya existen o pueden existir en nuestro día a día para sentirnos como entonces: incombustibles y llenos de ilusión.

Detectar esos colores, esas luces, convertirlos en propios.

Explorar con curiosidad el mundo e ir apartando cualquier resquicio de neofobia, de vengüenza, que pueda frenarnos a la hora de vivir espontáneamente. ¡Nadie está pendiente de tus movimientos, esperando para burlarse de ti! Y si existe: ¡invítale a tener vida propia, sueños propios, apartarse del lado oscuro! Y no olvides que nadie puede hacerte sentir mal, salvo tú mismo.

Detectar todas esas soluciones sencillas a esos problemas no tan graves, porque nadie relativiza más a lo grande que un niño. La vida sólo es complicada si te empeñas en verla así.

Y entonces ponerte el sombrero de científico, pero de científico loco, no de científico cuadriculado. Muchos de los llamados locos crearon las más sorprendentes innovaciones. ¡Permitámonos sanas locuras! ¡Vayamos más allá de lo cotidiano, de lo habitual! ¡Echemos a la basura la palabra normal!

Después, y durante, no olvidar jamás que nuestros sueños son nuestros y que es sobretodo a nosotros que nos tienen que llenar, que gustar, que ilusionar.

No olvidar nunca tampoco, que nuestro sueño no tiene porqué ser sólo nuestro, podemos acompañarnos de otros niños de 0 a 120 años, de otros científicos locos con cinco carreras o estudiantes de primaria, de otros que sepan reconocer la vida que dan los sueños y adoren sentirte vital, sintiéndose vitales ellos mismos.

No olvidar nunca que si nuestro objetivo pierde fuerza, o parece que la perdemos nosotros, simplemente podemos ponernos otra vez a jugar…

 

¿Y tú, cómo consideras que deben crearse los objetivos?

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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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