¿Qué hacer cuando no puedes llorar?

Llorar a veces resulta beneficioso para avanzar. En ocasiones nos resulta difícil poder hacerlo. Descubré qué hacer en estos casos.

no llorar

 

¿Alguna vez, ante una situación dura, dolorosa, te has encontrado con dificultades a la hora de exteriorizar tus sentimientos, tus sensaciones, en forma de llanto? En el post de esta semana me apetece hablar de eso, del llanto. De cuando no verte capaz de llorar en momentos marcados te desubica, te descoloca y te adentra en ese terreno de nadie en el que te da por buscar respuestas a preguntas no del todo acertadas. Y, lo que es peor, puede darte por considerar esas respuestas, nacidas de la negatividad, como buenas. Como si fuesen una verdad absoluta. Con el consecuente riesgo de perderte esos guiños inesperados de la vida. Con el consecuente riesgo de perderte en ti mismo. De perderte a ti mismo.

Por regla general, creo que no me equivoco al decir que soy una persona expresiva. Veo una película dramática y me emociono, me cuentan algo gracioso y carcajeo… ¡se dan un beso en una serie de televisión y me río y aplaudo!

No obstante, cuando la situación es real y podríamos englobarla en el concepto «palabras mayores», de un tiempo a esta parte, me he encontrado con una suerte de bloqueo a la hora de exteriorizar pena o dolor en forma de llanto.

Así que, en mi  incombustible afán de autoconocimiento, de conocimiento de los mecanismos que tienen que ver con asuntos tan importantes para mí como la emotividad, de tratar de hallar solución a lo que para mí era un problema, no pude sino bucear en mis sensaciones, de la mano de quienes me ayudan a ser cada día una persona menos autocrítica y más amistosa conmigo.

En este viaje, analicé, tiré de escuchar pensamientos, de cuestionarlos. Tiré, también, de esto tan gracioso que es desaprender. Recordé que parte de aquello que había aprendido a lo largo de varias décadas podía no ser más que una creencia a superar. Y encontré que existían ciertos detalles importantes que habían quedado camuflados bajo esas creencias y pensamientos.

Comparto  estos 9 puntos por si pueden resultaros de interés o ayuda a la hora de encontrar los vuestros. Por supuesto que estáis convidados a rebatirlos, ampliarlos, apreciarlos, regalarlos… ¿Empezamos?

 

9 Puntos importantes para poder liberar tu tristeza o dolor y avanzar

1) ¿Qué es para ti, llorar? Llorar es la forma que socialmente hemos terminado por etiquetar como normal, como más normal, a la hora de exteriorizar emociones negativas y que estas sigan su curso hasta dejar espacio para otras más apetecibles. Y que estas nos acerquen más a ese universal deseo de ser feliz. Pero ¿es la única forma de desprenderte del dolor, es siempre efectiva? 

2) Olvídate de aquello que consideres como normal para quienes se hallen a tu alrededor, para tu yo de hace cinco minutos, para el resto de la humanidad. ¿Qué es normal y qué no? ¿Quién lo decide y en base a qué? ¿Es una buena idea tener conceptos de normalidad estáticos, cuando vivir implica evolución y, por tanto, movimiento, cambio?

3) Deja de enfocarte al exterior. Nadie sino tu yo actual va a vivir tu malestar, tu dolor. Cuanto hayas vivido con anterioridad, cuanto hayas podido aprender de las personas que te acompañen en este viaje tan original que es la vida tiene su importancia, por supuesto que no deja de existir, puede incluso ser de gran utilidad… como referencia. No como dogma de fe. Nada sino aquello que te muestre tu propio cuerpo, con sus sensaciones, y tu mente, con sus pensamientos, para poder descubrir ese camino que sólo tú puedes elegir, si así lo deseas, caminar. Sólo tú y tus necesidades mandan en tu timing, tu intensidad de paso, el recorrido, si desandar o andar conforme os dé la gana a tus sensaciones y a ti.

4) ¿Sentirte mal por creer que no te sientes lo suficiente mal? ¿Hasta cuánto dolor estaría bien sentir, para no quedarse corto, ni rebozarse en el melodrama? ¿Conoces alguna forma efectiva para medirlo, con su baremo? Yo no. Quizá sea porque resulte muy difícil pretender medir como tangible algo tan subjetivo, tan susceptible, tan etéreo. Por otro lado ¿estás seguro de haber detectado con efectividad todo tu dolor? ¿Estás prestando atención a las señales que te remite tu cuerpo, por ejemplo? ¿Duermes bien, tienes dolor en alguna zona? El malestar no sólo sale a la luz en forma de llanto. Simplemente tal vez estés exteriorizando tu dolor de otra forma. Obsérvate. Atrévete a comprenderte. Atrévete a valorarte en positivo. Atrévete a ser justo contigo mismo.

5) No te fuerces. No te obligues. Si existe algún motivo para que el dolor, el malestar se frenen en tu interior, hacerles crecer no parece una buena idea. ¿De verdad te apetece ser arrollado por un dolor innecesario? Optar por realizar actividades que te hagan sentir bien y te liberen de esos frenos invisibles que se hallan en tu interior quizá no consigan que te sientas mejor tan rápidamente como deseas, pero desde luego que te ayudarán a sobrellevarlo de una forma más constructiva. 

6) Permítete estar bien. Permítete sonreír, reír, disfrutar… Cambiar llantos por risas. Cambiar encerrarte por realizar acciones constructivas. Rescatar aquello que te hacía disfrutar de pequeño… Nada de todo esto desintegrará tu dolor ni te convertirá en peor persona. De hecho, liberarán tu carga negativa y, poco a poco, si tan sólo te lo permites, comenzarás a sentirte mejor.

7) Barra libre de abrazos y besos. Las distintas muestras de cariño de algún modo nos cobijan y nos hacen sentir más a salvo, menos vulnerables, por muy dura que sea la situación. Nos apartan de esa errónea autoconcepción de debilidad. Además, las muestras de cariño crean esa magia de conseguir que las personas que te quieren no sientan impotencia ante tu dolor. Les ayuda a ayudarte. Y esto os hace sentir bien a ambos a la vez. ¿Se puede pedir más?

8) Modo Sinatra On: hazlo a tu manera. Saca fuera aquello que te duela a tu forma: charlando con aquella persona tan especial, con un desconocido, con tu médico… escribe, dibuja, grita, rompe algo -a poder ser aquel regalo horroroso que tan sólo guardas por compromiso ;-)- encuentra la manera idónea para ti, para sentirte un poquito mejor, a cada rato, cada día.

9) ¿Te estás exigiendo demasiado? ¿Te tratas con igual cariño que a los demás? Escucha qué tipo de cosas te dices a ti mismo con atención. Ponlas sobre papel. Observa si son desproporcionadas… ¡Llévate la contraria! ¿Dónde está escrito que no puedas ser tu mejor amigo, incluso tu mayor fan? Puedes ser ambos sin dejar de ver aquellas cosas mejorables. ¡Confía en ti! ¡Quererse no es sinónimo de ser egocéntrico!

 

¿Tenéis facilidad para exteriorizar las emociones, para trataros como vuestro mejor amigo?

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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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