¿Qué es el desarrollo profesional?

Esta semana definimos el desarrollo profesional, para enfocarnos y motivarnos para conseguir nuestros sueños laborales ¿te apuntas?

Imagen de una chica usando un libro para su desarrollo profesional

 “El progreso no se consigue por la suerte o por accidente sino trabajando en uno mismo diariamente.” Epícteto

He buscado estos últimos días definiciones de desarrollo profesional y me he encontrado, como siempre que busco definiciones, con que no terminaban de casar con mi visión o con la filosofía de Por El Camino Azul.

Y es que no me gustan las definiciones “peñazo” que, no negaré que sean certeras, pero no encienden esa lucecita interior que te indica que sientes esa definición como hermanada con ese aprendizaje que te llevó a buscarlas.

Definir no es fácil. Incluso con el término o concepto más sencillo que se te pueda ocurrir, definir es una tarea que (tomada con seriedad) puede traer más que un dolor de cabeza… y un ¿por qué me he metido en este berenjenal? 😉

Como sabrás ya, si eres como yo Explorador de Por El Camino Azul, me gusta  meterme en este tipo de berenjenales.

¿Y por qué?

Porque son un fantástico método para revisar lo aprendido y tratar de darle forma, coherencia y un valor personal. “Hacerlo más mío”, llámame posesiva.

Porque jugar con las palabras es una afición que forma parte de mi vida desde siempre.

Porque tengo tendencia a crearme retos, incluso cuando no los estoy valorando como tal 😉

“Sabiduría es saber qué hacer a continuación, Habilidad es saber cómo hacerlo, y Virtud es hacerlo”. David Starr Jordan

 

¿Y cómo definir al desarrollo profesional?

Imagen de un individuo
Para definir tu propio desarrollo profesional es imprescindible que descubras las preguntas clave en las que necesitas profundizar.

 

“Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él”.

Confucio

Es más: ¿cómo definir cualquier concepto que empiece por la palabra desarrollo o crecimiento?

Para empezar, podremos encontrarnos con opiniones que determinen que el desarrollo o crecimiento se refiere más al resultado, y menos a los pasos, las acciones y los cambios que suceden desde que tomamos una decisión de cambio hasta que ese cambio ha surtido efecto.

¿Pero es esto así?

¿Debemos entender al desarrollo como tal solo cuando este ha completado su ciclo? ¿Y cómo estamos seguros de que ese ciclo es sólido, especialmente en los puestos de nueva creación?

Para mí, entender al desarrollo profesional únicamente como al fruto logrado sería un error. De este modo podríamos desmerecer los esfuerzos, las submetas logradas, los avances que hayamos asentado desde que nos dio por soñar en convertirnos en un tipo de profesional concreto… ¡o crearlo de la nada!

Y es que no termina de parecerme demasiado objetivo, eso de seguir midiéndose a un@ mism@ con el rasero de antes, una vez has demostrado ser alguien que, debido a tu capacidad para imaginar, soñar, planificar y arremangarte, estás a nivel competencial en un lugar distinto, superior y que puede mejorar tu empleabilidad bien para puestos-puente (o puestos de aprendizaje) bien para puestos de pleno derecho.

Con respecto al concepto profesional, te dejo aquí este post que considero que puede ser de tu interés.

Así que, dicho todo esto, me atreveré a crear mi propia definición de desarrollo profesional (que deberá entenderse como fruto de mi propia experiencia y observación de las personas que he tratado a lo largo de mi vida) y que espero con ilusión que te despierte las ganas de mejorarla abajo en forma de comentario…

¿Preparad@?

¡Allá vamos!

Definición de Desarrollo Profesional

imagen de una pizarra utilizada para delimitar el desarrollo profesional.
La escritura, especialmente realizada a mano, surge en muchos estudios como potenciador de nuestro análisis en distintas facetas, como el desarrollo profesional.

“El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.”
Victor Hugo

El desarrollo profesional es el trayecto en el que nosotros, como personas en continua evolución, nos enriquecemos creciendo hacia y dentro del ámbito que deseamos que sea el marco de nuestra vida laboral.

Dentro de este trayecto, observamos nuestro interior (dirigiendo la mirada hacia nuestras competencias, nuestras ilusiones y aquello que se nos da bien), observamos las trayectorias de los demás (especialmente de las personas exitosas que ya lograron ese ansiado puesto), imaginamos cómo es el día a día de esos profesionales e investigamos qué pasos son los más adecuados para llegar desde nuestro punto actual a ese punto soñado.

De ese modo, creamos una estructura, personal y flexible, que engloba objetivos (cómo definirlos, cómo conseguirlos, cómo medirlos), información técnica, métodos y recursos de motivación y revisión de nuestro crecimiento, además de unos imprescindibles gestores de estrés, que quitarán presión y nos ayudarán a ver nuestra situación de forma relativa y sin perder la calma (y, por tanto, el enfoque).

El desarrollo profesional es, también, el fruto obtenido durante este trayecto: aquellas competencias que hemos desarrollado, implementado y adquirido de forma transversal no solo en nuestra faceta profesional, también en cualquier otro ámbito en el que puedan resultarnos de utilidad.

¡Pues no ha sido tan difícil! ¿Qué añadirías tú?

Breve reflexión

“Nunca es demasiado tarde para ser lo que podrías haber sido”.

George Eliot

Y estoy bien de acuerdo con esta mujer: ¿para qué vamos a lamentarnos por haber “malgastado” o desaprovechado uno, dos, diez años o los que sean, si deseamos fervientemente realizar un proyecto?

Son tantos los casos de personas que cambiaron de carrera, aprendieron de forma autodidacta o comenzaron a aprender a una edad avanzada y consiguieron su propia definición de éxito, que considero que no es  justo en absoluto decirnos a nosotr@s mism@s que no podemos lograrlo solo por aquello que ponga en nuestro documento de identidad.

La propia George Eliot dejó atrás su nombre (y, por tanto, su sexo) a la hora de firmar sus obras, como bien sabrás, como parte de su estrategia de desarrollo y marca profesional, entre otros detalles de cariz más íntimo.

Encontrar el equilibrio entre quienes somos, quienes queremos ser y cómo queremos vivir nuestra vida suena poco probable o muy costoso, no lo voy a negar. No obstante, la única forma de saber  si de verdad podemos conseguir hacer una cosa es arremangarnos y ponernos. Desterrando pesimismos, desterrando “realismos” y, sobretodo, desmontando “excusismos”, si me permites el palabro.

¿Qué me dices, desmontamos alguna excusa y nos ponemos en marcha?

 

¡Muchas gracias por leerme! ¿Nos vemos en el próximo post?

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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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