El precio de esconder quién eres

Esconder quién eres es una actitud que puede resultar muy dañina en tu autoestima y autoimagen. ¿Te apetece descubrir sus efectos?

 

miedo

 

En el post de esta semana, hablaremos, si te apetece, acerca del miedo a la no-aceptación y los efectos nocivos que puede tener en tu autoimagen, en tus relaciones y en tu salud. Hablaremos de cómo podemos todos, tan sólo intentándolo, convertir nuestro entorno en otro mucho más cálido y reconfortante, inspirativo y vital si buscamos una armonía entre aquello que somos y aquello que mostramos acerca de nosotros.

 

Autoimagen e imagen pública efectos en nuestra experiencia vital

Hoy he visto una Ted Talk, que trataba acerca de los efectos que tuvo en la vida de la conferenciante, Morgana Bailey, el hecho de esconder a los demás, su entorno personal y profesional, una parte de ella misma: su homosexualidad.

Es más, en su charla, emotiva y diría que sencillamente gráfica, conecta con nosotros explicándonos cómo vivió el hecho de descubrir durante su adolescencia que era lesbiana. Habiendo crecido en una comunidad muy conservadora, en Texas, este revelador hecho la cambió.

La llevó justo a las Antípodas de lo que Morgana entendía como su forma de ser, su forma de interrelacionarse con el mundo. Pasó de ser alguien poco convencional que parecía no necesitar la aceptación de nadie, a esconderse de los demás, tal vez de ella misma también, para protegerse ante una posible no-aceptación ajena de algo tan personal como su sexualidad. Es decir, su miedo no sólo la apartaba de una reacción negativa de los demás, también de cualquier reacción y contacto: de lo bueno y malo que pudiese suceder al respecto, y de cuanto pudiera suceder derivado de su contacto, sin más.

Evidentemente emocionada, nos cuenta sus experiencias. Sus sentimientos. Lo que sentía que suponía tanto la discriminación como la etiquetación de lesbiana, puesto que quería continuar como antes: no ser vista resaltando esa parte de su idiosincrasia, sino siendo simplemente ella: Morgana.

Datos dolorosos

Aporta, en su charla un asombroso y escalofriante dato: existe una diferencia de 12 años en la esperanza de vida de personas en sexualidad no aceptada por sus comunidades. ¡12 años!

Por encima de su sexualidad, Morgana habla sobretodo de sus miedos, de qué suponen esos miedos para ella y va más allá: habla de la limitación del miedo, de los largos lazos que este tiene en las personas que viven encerradas en él.

Incluso habiendo cambiado su entorno por uno mucho más receptivo a no ver su sexualidad como algo a tener en cuenta, su miedo continuaba reteniéndola encerrada en un modo de vida en el que no se mostraba con libertad a los demás: continuaba escondiéndose.

El miedo y sus efectos limitantes

En este post no pretendo hablar del miedo ante la propia sexualidad. El miedo, el esconderse de los posibles juicios o prejuicios de los demás, noes algo que vivan sólo personas que tengan una orientación sexual que otros puedan catalogar como “no convencional” o expresiones peyorativas mucho más desafortunadas y cargadas de lo que yo entiendo como fobia, ignorancia y limitación o carencia de empatía.

Viendo este vídeo no sólo me maravillé por la vivencia de Morgana. También me pregunté cuánta gente y por cuántos motivos distintos se encontrarían en situaciones similares por tener o considerar tener alguna característica que sientan como efecto distante con respecto a los demás, un motivo para no mostrarse con naturalidad, un motivo para esconderse no únicamente de otros, también de sí mismos.

Me pregunté cuánta gente estaría viviendo situaciones similares debido a enfermedades, a su aspecto físico, a algún aspecto social… y qué supondría eso a efectos físicos, en su entorno, en su comunidad.

Desconozco datos acerca de la diferencia de esperanza de vida cuando te empeñas en reprimirte por otras razones, en esconderte bajo capas de una autoprotección que tan sólo pesa, y por tanto, chafa y crea dolor. Te empequeñece.

Lo que sí sé es que crear un alter ego para que encaje mejor con lo que creemos que nuestro entorno necesita para poder aceptarnos puede suponer un perderse a uno mismo y, sobretodo, conlleva una guerra interna y un sufrimiento que, como tal, es innecesario.

Esconder partes de tu forma de ser, tus complejos o acciones que hayas podido realizar en un pasado, por ejemplo, pueden llevarte a vivir un infierno de emociones y vivencias que convierten tu miedo y la imagen que creas de ti en tu propia cárcel. Una cárcel en la que te encuentras como carcelero y reo a la vez. Teniendo en la mano la llave que te encierra tras las rejas y paredes de la necesidad de encajar con los demás, de ser aceptado, de ser querido, de desear no ser diferente en un modo queno despierte simpatía.

Continuamente echo un vistazo al mundo y descubro maravillas. También descubro aspectos que me alarman, disgustan o peor aún. Existen muchos motivos por los que una persona puede decidir esconderse ante este tipo de miedo. También entiendo que existe lo que podríamos entender como un antídoto, una kriptonita para estas situaciones: la conexión.

Sé que no todo el mundo tiene una empatía trabajada. Puedes encontrarte vertiendo tu alma ante una persona que no sepa qué hacer con todo ello, ni cómo responderte o corresponderte. No obstante, mi experiencia es que al confesar el motivo de tu miedo, exponerlo a otra persona, si lo haces con sinceridad, facilitando que pueda conectar contigo, con tus sentimientos, con tus emociones; esta persona ya no será capaz de ver ni tu miedo ni esa característica que te hace sentir raro como algo que merezca burlas, desconsideración, ni ningún tipo de acción negativa.

Al lidiar con nuestros propios miedos, lidiamos sin saberlo también con los de los demás. Y yo estoy encantada con la idea de cada confesión que se realice en el mundo. Estoy encantada con cada confesión porque cada una de ellas puede conseguir que quienes se hallen en ese entorno se vuelvan más tolerantes. Un simple pequeño entorno mejor, para las personas de ese entorno puede suponer un mundo mejor.

Cada confesión y sus efectos positivos, por sí mismos, pueden significar motivación consciente y subconsciente para quien pueda conocerlos. Puede crear un efecto dominó. Puede inspirarles. Puede abrirles los ojos ante la posibilidad de la autoaceptación, y así poder dar los pasos necesarios para poder sentirse libres de ser ellos mismos, de encaminarse hacia una vida con complejos y sentimientos negativos con fecha de caducidad. Y sólo por eso merece la pena arriesgarse y dar un paso al frente. Dos. Tres. Los necesarios.

Desconozco los efectos que suponen mi forma de vivir, de sentir y de convivir con mi entorno en mi esperanza de vida. Tal vez los complejos que conozco, aquellos que no me atrevo a ver como tal, estén interfiriendo en mi paz y, por tanto, en mi equilibrio y mi salud. Justo como puede estar sucediéndote a ti.

Pienso también que, independientemente de la longitud, del tamaño de nuestra esperanza de vida, no deberíamos de robarnos ni entre nosotros ni a nosotros mismos la liviandad, la caricia, la paz que conlleva la creación, el despertar, el crecimiento de la esperanza en nuestra vida.

Y, sobretodo, pienso que no hay mayor ni mejor modo de crecimiento, de autocrecimiento, que abrir los  ojos, nuestra mente a las realidades de los demás. Compartirlas. Compartir la carga emotiva que les acompaña. Atreverse a compartir la propia. Atreverse a empequeñecer nuestros problemas, nuestras diferencias, nuestro malestar. Atreverse a ayudar y a ser ayudado. Atreverse a ser y, porqué no, atreverse a vivir en lugar de simplemente sobrevivir.

 ¿Crees que fingir ser otra persona es dañino? ¿Piensas que, en un momento dado, puede ser bueno para alguien, verdaderamente útil? ¿Conoces a alguien cuya vida haya mejorado por comportarse de forma distinta a la que es su naturaleza? ¿Crees que lo más importante es la reputación? ¿Puedes triunfar, siendo distinto a lo convencional? ¿Sientes como importante encajar en tu entorno? ¿Cuál es la cosa más llamativa que has realizado en pos de encajar con los demás?

 

Video El precio de esconder quién eres

Y, por si es de tu interés, aquí tienes el enlace a la Ted Talk de Morgana Bailey. Es en inglés, pero se pueden activar los subtítulos fácilmente:  clicando sobre «subtitles» y eligiendo el idioma que prefieras, incluido también el idioma de Shakespeare, por si quieres aprovechar y mejorarlo 😉 .

 

¿Crees que esconder quién eres tiene  un precio?

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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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