Ilusión Vs Obsesión

Una ilusión, influenciada por un exceso de emociones negativas puede devenir en obsesión. ¿Refexionamos juntos al respecto?

 

Obsesión

Tiempo atrás, reflexioné sobrequé podríamos llevar a cabo, si necesitáramos volver a recobrar la ilusión. Expuse en este post, que puedes conocer o releer si te apetece, aquellas que considero como claves a la hora de invitar a la ilusión volver a formar parte de nuestra forma de vivir.

Pensando en la vital importancia que siento que tiene la capacidad de ilusionarse, de ver la belleza, la luz, el sabor en aquello que nos rodea, no pude evitar recordar que, (si las emociones negativas irrumpen y toman demasiado terreno) algo tan fantástico y aparentemente inofensivo como una sana ilusión, puede convertirse en algo peligroso para nuestra tranquilidad, bienestar, y las de quienes sientan afecto o amor por nosotros: puede convertirse en una obsesión.
 
En mi opinión, una ilusión es algo que te llena de alegría, brillo en los ojos, suspiras, sueñas despierto. Sea o no alcanzable el objeto de tu ilusión diría que la atracción que sientes es positiva, ligera y fácil de experimentar. 
 
Al deseo lo veo como al caprichoso hermano gemelo de la ilusión: vive con más pasión, más ansia, más fuerza, más gamberronería. Pasando de un sueño bonito a un sueño que roza, acaricia o juega con la necesidad.
 
Tanto una como el otro, aderezan la vida, creando oasis a los que una le apetece llegar y que, en momentos de flaqueza, pueden conseguir que nazcan en nosotros fuerzas que quizá no se volverían operativas de otro modo.
¿Cómo notar que una ilusión o un deseo están deformando en obsesión? Creo que cualquier aspecto que forme parte de tu vida, mientras sientas mente y cuerpo con serenidad y paz, tiene unas altas posibilidades de resultar positivo. No obstante, cuando esa ilusión evoluciona a deseo y pasa, a posteriori, a obtener un peso y una relevancia imprevisible, inesperada, ilógica en tu cotidianeidad, quizá es buen momento para realizar una parada. Como si nos encontráramos ante un stop en nuestro camino vital. Parar el tiempo necesario para asegurarnos de poder continuar sin envolvernos en una situación que cree peligro, para los demás o para nosotros mismos.
Cuando pasamos de desear algo a ansiarlo, a necesitarlo más allá de lo que resultaría habitual en nosotros, más allá de la ilusión, una se pregunta a qué puede venir ese cambio. ¿Qué tiene, ese objeto de deseo para haber terminado en objeto de obsesión?
 
Es posible que existan factores externos que contribuyan a magnificar esa sensación de necesidad: enfocarse  en lo que creemos que debería ser nuestra vida en comparación con lo que consideramos que es la vida de los demás nos predispone a ser injustos con nosotros mismos y a sentirnos casi con la capacidad de poder exigir de la vida y de nuestro entorno aquello que erróneamente se nos antoja como complemento y perfección de nuestro mundo.
 
Entiendo que el problema de que nuestro deseo nazca de un enfoque externo, es que nosotros no somos aquellas personas cuyas vidas hayamos cotejado como espectadores. Y aquella pieza que, a nuestros ojos, parece encajar al milímetro en esa imagen que queremos que refleje nuestra vida, puede resultar no tener nada que ver con aquello que sí podría llevar nuestra existencia hacia sonrisas más prolongadas, hacia situaciones más provechosas, hacia sentir el mundo como un cálido abrigo en invierno.
 
He descubierto, en mi andar en la vida de adulta, que la única forma de gestar un deseo y que este no deje de ser positivo con el paso del tiempo, es que este nazca de una sensación interna, de forma espontánea: como cuando un pequeño imán se enamora de tu nevera. Y, más, allá, que ese deseo no se encuentre solo en tu interior, que esté rodeado, abrazado, arropado por otras ilusiones y cosas interesantes, chocantes o bellas que le resten espacio a cualquier obsesión insana que se pueda llegar a encaprichar de ti.
¿Qué es para ti una ilusión, un deseo, una obsesión? ¿Qué añadirías a mi reflexión sobre ello? ¿Cómo neutralizarías una obsesión?
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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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