La autoestima: el ingrediente secreto de la felicidad

Desde siempre se ha intentado lograr la receta para la felicidad (infalible, buena, bonita y barata). Hoy te presento no esta receta, sino su ingrediente secreto. ¿Qué te parece si charlamos sobre la autoestima, descubrimos qué tipos existen y mejoramos nuestras opciones para mantener una autoestima sana?

foto de autoestima con una cita célebre

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es la opinión subjetiva que tenemos de nosotros mismos, construida a través de nuestros pensamientos, cómo nos vemos física y emocionalmente, como valoramos nuestro entorno y cómo lo aplicamos todo a nuestra vida en forma de decisiones y acciones.

Como ves,

 

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Y es que forma, de algún modo, la columna vertebral de nuestras relaciones con los demás… y con nosotros mismos.

Características de la autoestima

Para entender mejor el concepto de la autoestima debemos investigarla más de cerca. Tener claro qué la compone, cómo se forma y por qué es importante resultará de gran ayuda para evaluarla y en un próximo post, trabajar en ella.

Veamos primero los rasgos de la autoestima:

La autoestima tiene 4 características que abren la puerta a la esperanza… ¡y a la acción!:

  1. No nacemos con ella. Un bebé no viene predestinado a pasarlo mal o a valorarse de forma negativa.
  2. Se desarrolla constantemente. Es algo de largo y continuo recorrido. Esto nos quita las prisas y la presión de tener que arreglarla ya.
  3. Podemos modificarla. Existen ejercicios que pueden conseguir ampliar nuestra forma de valorarnos y, por tanto, modificar nuestra autoestiam.
  4. Está influenciada por el contexto. Como supongo que ya habías imaginado, el contexto en el que vivimos nuestra vida incide en nuestra autoestima.

 

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Ahora que ya hemos abierto la puerta a la esperanza, a la ilusión por tener una autoestima sana, a ver que es posible, nos toca conocer de forma más detallada  qué la compone.

¿De qué se compone la autoestima?

A grandes rasgos, como indicaba arriba, la autoestima se compone de:

  • Tus pensamientos

Cómo te ves, cómo piensas sobre ti, tu personalidad, aspecto, conducta… Cualquier aspecto que te define como individuo. También esos nexos o diferencias con los demás.

  • Tus sentimientos

Tras juzgarnos, surgen en nosotros una serie de sentimientos, consecuencia de cómo nos vemos a nosotros con respecto a nuestro entorno.

  • Tus acciones

La opinión que tenemos acerca de nosotros, nuestras capacidades y nuestro entorno nos lleva a tomar acciones de un modo concreto, en muchos casos no tan efectivo ni positivo.

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¿Cómo se forma la autoestima?

Como comentábamos, la autoestima está en constante evolución. No obstante, cada edad tiene unas características típicas que me apetece comentar contigo.

La autoestima en la infanciaimagen de unos papás construyendo una autoestima sana en su bebé

Nuestra autoestima comienza a formarse en la temprana infancia. Nos basamos en los actos y palabras de los adultos de nuestro alrededor, para formarnos una idea de nosotros mismos. Especialmente nuestros padres, que aparecen a nuestros ojos como superhéroes omniscientes o algo así ¿verdad?

Aparecen los primeros pensamientos en los que tratamos de averiguar cómo nos ven esas personas que tanto creemos que saben y cuyo amor es tan importante para nosotros.

A fuerza de imaginación y observación, hacemos nuestra primera toma de contacto con el mundo. Como esas personas y entorno se comporten con nosotros, cómo nos hablen y consideren, cómo nos premien o castiguen tendrá mucho que ver con nuestra autoestima.

No olvidemos tampoco, la incidencia que las creencias tendrán en nosotros como niños, sino además en la familia entera.

Artículo Relacionado: ¿Qué son las creencias?

Incidencias de la autoestima en tu vida

Todo aquello que absorbemos en nuestras primeras relaciones es lo que de algún modo terminará incidiendo en:

  • Nuestra identidad como persona, nuestra autoimagen y autoaceptación
  • Cómo nos valoramos, “pensamos”, hablamos, tratamos y cuidamos
  • Nuestra forma de juzgamos nuestro entorno y a nosotros
  • El tipo de decisiones que tomamos: su gestación y puesta en marcha.

Una pequeña reflexión sobre la autoestima en la infancia

Niños que crecen en hogares comunicativos y emotivos tendrán mayor facilidad para aprender en diversidad y descubrir que no pasa nada por ser distinto.

Niños que crecen en hogares con poca empatía o asertividad pueden sentirse inferiores y terminar desarrollando (entonces o en la edad adulta) enfermedades o trastornos como la depresión, la fobia social o una incapacidad para construir y mantener relaciones sanas.

Muchas veces, damos por hecho que aquello con lo que nos nutrimos emocional y psicológicamente de pequeños deja una marca indeleble en nuestra psique. Esto nos lleva al error de considerar aspectos como la autoestima como algo inamovible.

Si bien es cierto que cada caso es un mundo y que la ciencia nos indica unas franjas de edad-límite para que nuestras vivencias en la infancia no nos supongan una lacra, considero que siempre nos quedará construir una estructura conductual y de pensamiento que nos lleve a aceptar lo vivido, aprender de ello y ser capaces de superarlo de algún modo.

La autoestima en la adolescencia

imagen de dos chicas disfrutando de su autoestima sana

En la adolescencia nuestra autoestima pasa por unos altibajos a los que no estábamos acostumbrados. Y es que, de repente, nuestro sistema hormonal y nuestro cuerpo parecen sublevarse y se desarrolla de forma (para nosotros) inesperada.

Aparece vello donde antes como mucho había pelusilla, nos cambia la voz, se nos desarrollan partes del cuerpo a las que no hacíamos caso hasta ese momento… ¡Y los granos! Las espinillas, la menstruación, ese despertar por el interés sexual.

La cantidad de actividades y conocimientos que se supone que tenemos “que dominar” es mayor, por lo que la posibilidad de sentirnos presionados por nosotros mismos o los demás puede venir por mayor cantidad de vértices.

Todo eso junto con un núcleo social en el cole o instituto en el que puede que nos despierte una necesidad excesiva por encajar. ¡Somos humanos! ¡Es más, somos humanos adolescentes!

No terminamos de tener claro si queremos destacar, pero puestos a hacerlo que no sea por algo considerado como malo ¿verdad?

La autoestima y el foco en el exterior

Además, estamos en una edad en la que tenemos un mayor espectro de recuerdos. Unos más positivos que otros. Y esto hace que, conversaciones que podrían haber quedado en nada, por algún misterio, se nos quedan grabados como a fuego:

-¡Me llamó mala persona!

-¡Piensa que estoy gorda!

-¡Actúa como si fuese tonto!

Y, ya para remate, nos encontramos en tierra de nadie en cuanto a libertad, derechos y obligaciones. Somos demasiado mayores para esto, demasiado jóvenes para lo otro… Pides claridad… Terminas llevándote la impresión de que están improvisando. ¡Se inventan las reglas y quieren que las cumplamos, pero solo nosotros!

Para más inri, el hecho de sentirnos juzgados de una forma que se nos antoja invasiva provoca que nos exijamos más. Y que el deseo de volver a sentirnos bien, capaces y a gusto, se nos haga más cuesta arriba de lo necesario.

La autoestima en la edad adulta

La edad adulta es como una prolongación de la adolescencia. Desde que nos hemos hecho conscientes de nuestro cuerpo y nuestros cambios (también de nuestros puntos fuertes y débiles) ya no hay vuelta atrás.

Algunos practican la aceptación y tienden a tener una autoestima sana, con algún pico alto o bajo motivado por algún acontecimiento puntual que incida en su vida de forma temporal.

Otros, sin embargo, llegan a un punto en el que sus relaciones cada vez les parecen más dolorosas y no entienden por qué la vida (en su caso) es un camino de clavos en vez de uno de rosas.

Y es que han aprendido a verse a sí mismos y a su entorno de forma sesgada. Han aprendido más a castigarse que a premiarse. Han aprendido, sobretodo, a poner el foco de su atención en los demás.

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¿Por qué es importante la autoestima?

“El amarse a sí mismo es el comienzo de un romance para toda la vida.” Oscar Wilde

Porque, como hemos visto anteriormente, es el soporte con el que nos apoyamos para cualquier aspecto de nuestra vida.

Sucede que pensar mal sobre nosotros nos lleva a no querernos, a no esperar que nos sucedan cosas buenas, a no ver nuestros recursos, nuestras posibilidades reales y a ver los problemas con una magnitud distorsionada.

Para comprender mejor por qué es importante la autoestima considero imprescindible que echemos un vistazo a los distintos

Tipos de autoestima

A continuación, te muestro los tres tipos de autoestima para que puedas observarlos con un poco más de detenimiento:

Autoestima Baja

“Hay algo peor que la muerte, peor que el sufrimiento… y es cuando uno pierde el amor propio.” Sandor Márai

 

A grandes rasgos, la autoestima baja engloba estos síntomas. Recuerda que no tienes porqué sentirlos todos.

  • Tienes falta de confianza en ti mismo, en lo que puedes conseguir y te cuesta valorarte en positivo
  • Sientes la necesidad de “ponerte el último”, de no merecer las cosas, de que tus sentimientos y necesidades importan menos que las de los demás
  • Las relaciones íntimas (familiares o de pareja) se vuelven complejas
  • Tus logros te parecen más pequeños, menos valiosos o conseguidos por casualidad. No tienen mérito y son como mucho “algo normal”
  • Tienes miedos nuevos y el peor de todos es el miedo a no saber dejar de tener miedo.
  • Practicar el perdón te cuesta, especialmente contigo mismo
  • Te resulta difícil hablar bien de ti y aceptar piropos de los demás
  • Crees que eres incapaz de hacer cosas sencillas
  • Das por hecho que no te querrán o que tienes que apechugar con cosas que no te gustan en absoluto o te duelen para conseguir amor
  • No te sientes respetado

Autoestima excesiva (llamada también alta)

“La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.” San Agustín

 

Aquí te expongo cinco céntimos sobre la autoestima excesiva/alta. Así podrás reconocerla. Recuerda que quienes la padecen pueden experimentar también dolor ¡así que trata de no juzgarles!

  • Crees que puedes hacer las cosas mejor que los demás porque eres mejor
  • Nunca te equivocas
  • No soportas que los demás se equivoquen
  • Estás terriblemente seguro de ti mismo. Eres capaz de todo.
  • Eres optimista.
  • Las cosas malas solo les pasan a los pesimistas.
  • Eres inteligente, atractivo… ¡eres irresistible!
  • Mereces lo mejor en absolutamente todo, porque tú lo vales.
  • Te gusta ser el centro de atención y lo provocas a menudo
  • Eres como el hombre orquesta: te lo montas todo, perfecto, tú solo
  • Competitivo es tu segundo nombre
  • Si algo falla no puede tener que ver contigo
  • Los demás te tienen envidia, te rechazan, se meten contigo…
  • Eres adicto a piropos y halagos… y si no te los dan los demás, te los das tú mismo

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Autoestima saludable

“Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme, puedo ser auténtico, puedo ser verdadero”. .Jorge Bucay

 

Y, ya para terminar, te muestro frases ilustrativas que configuran una autoestima saludable. Recuerda también que las frases son en rasgos generales, no implica que debas sentirte así cada segundo de tu vida ¿de acuerdo?

  • No te cuesta hablar de tus logros, rasgos distintivos y defectos con honestidad y sinceridad
  • Te gusta experimentar, dar y recibir cariño de formas diferentes
  • Reconocer errores no es un drama para ti
  • Estás abierto a la crítica constructiva y bidireccional
  • Piensas bien de ti y de los demás en general
  • Es sencillo entender tu conducta, tu forma de mostrarte y expresarte
  • Lo nuevo no te asusta
  • No eres inmune a los nervios ni a la inseguridad, pero sabes lidiar con ellos
  • Eres capaz de divertirte
  • Sabes construir y mantener relaciones positivas
  • Te muestras resiliente, flexible con las necesidades de los demás y comprensivo con sus defectos y los tuyos
  • Eres capaz de mantenerte en calma o no permanecer nervioso en exceso ante situaciones complejas o estresantes

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Y hasta aquí nuestro primer acercamiento a la autoestima. ¿Qué parte te ha sorprendido más?

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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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