Noticias: Por qué no debes sucumbir ante su negatividad

La forma actual de mostrar las noticias parece estar creando un contagio de negatividad, xenofobia  y carencia de empatía por parte de ciertos coletivos. Si bien es cierto que es importante conocer los aspectos que nos rodean y afectan como ciudadanos y personas, esos conocimientos no tienen porqué suponer condenar tu experiencia a ser estresante y tóxica. ¿Reflexionamos sobre ello?

 

oscuro

Contextualizando la crisis socio-económica

La crisis nos pilló en bragas. No porque no creyésemos que pudiera ocurrir: esta no es la primera crisis. Ni siquiera la primera que han vivido algunos como adultos. Nos pilló en bragas al igual que les pilló la guerra a los protagonistas de Las Bicicletas Son Para el verano. Las desgracias, siempre las imaginas lejos de casa, en un país lejano, quizá en un país imaginario. No obstante, ellas no entienden de fronteras, reales o imaginarias.

Las noticias en la actualidad

Esta crisis, como decía, no es la primera en el tiempo. Sin embargo, sí es la primera en la que la información se encuentra disponible de forma universal las venticuatro horas del día. Es una época en la que algunos periodistas o colaboradores actúan con irresponsabilidad y falta de memoria histórica. Mientras otros (a los que yo llamo periodistas de raza) opinan, difunden información, elevan a otro sentido la frase «conocimiento es poder».

Como todos los poderes, conlleva un peligro añadido: la amargura, la impotencia, la rabia ante ciertas noticias. Nuevas que envenenan el alma, la esperanza, la confianza en la democracia y en el mundo político… Informarse hoy en día puede significar poner tu sangre a hervir: derechos defenestrados, destrucción masiva de empleo, «gobiernos-dictadura», corrupción…

Las noticias y las emociones que despiertan

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En no pocas ocasiones he terminado hablando en arameo al conocer las noticias. Resultaba increíble para mí que personas que, teniendo la posibilidad de mejorar la situación (o como mínimo no empeorarla) tomaran decisiones que para poder comprenderlas necesitaría más que un dibujito. Y ojo que me tengo por persona inteligente.

Asimismo, he podido ver u oír tres palabras que me molestan muchísimo hablando de desgracias ajenas «que se jodan». ¿Egipto, Siria, Grecia…? Los millones de desempleados, los familiares y las personas dependientes, quienes han perdido sus casas… ¿Es posible ver la cara triste de la vida, que alguien comparta su dolor con todos nosotros, la sabiduría que este conlleva, y en vez de aprovechar y aprender de ello sólo se te ocurran esas tres palabras o algunas peores? Jamás me he alegrado tanto de no entender algo… Quiero considerarlo una buena señal.

Debo admtirlo: anduve en el Lado Oscuro. Al menos sobre la línea que separa el Lado Claro del Lado Oscuro, quizá un tanto más. Y fue esto lo que me fui encontrando:

Síntomas ante la crisis socio-económica y sus consecuencias

  • La negatividad es como un cáncer, crece silenciosamente en tu interior. Sólo que es peor: es contagiosa.
  • Vivir con malhumor, enfadada, impotente.
  • Dolores de cabeza, de cuello, de espalda
  • Problemas para dormir, nerviosismo
  • Desilusión
  • Ansiedad
  • El peso del mundo en mis hombros…
  • Pasos pequeños que parecen maratones
  • Sentir el mundo en mi contra

Expropiar la crisis: centrarte en tu círculo de influencia

círculo de influencia

 

Me percaté de que no podía hacer mía toda la crisis, que por mucho que entienda la importancia de la política y sus acciones sobre mi vida, mis coetáneos y la de las generaciones posteriores, no era una buena idea, no era útil, no era práctico y, además, no era merecido vivir en ese estado.

Decidí listar mis problemas directos, mis aspectos mejorables, qué estaba de mi mano y qué no. Para qué necesitaría ayuda y qué podía hacer para que todo lo demás no me afectara tanto: aceptarlo. Creé entonces mi concepto de «mi parcela de crisis» y hago todo lo posible para que en esta parcela todo vuelva no a la normalidad, sino a un estado todavía mejor.

Haber caminado por el Lado Oscuro, haber sentido sus efectos y no haber sucumbido ante él conlleva que valores más la luz. Que seas capaz de verla donde antes no la vislumbrabas. Incluso te ves capaz de aunar parcelas con personas afines o colaborar en las parecelas de quienes estén receptivos de verdad a dejarse ayudar.

No puedo terminar el post sin hacer referencia al post de Edulcoro la realidad que siento que va de la mano del que estás leyendo ahora mismo, no dejes de leerlo.

Conclusión

No podemos cambiar los sucesos, las noticias que aparecen día tras día, aunque sí podemos cambiar nuestra forma de interactuar con ellos. Podemos lamentarnos o enfurecernos. También podemos desempeñar una parte activa. No con la crisis entera, pero sí con la crisis que nos atañe directamente como individuos. Tal vez, creando sinergias con los demás, logremos entrelazar acciones e iniciativas que provoquen que esta situación desagradable revierta, en contra de los pronósticos.

Odiar algo, odiar a alguien, desearle mal, te convierte en esclavo de la negatividad. En peón inmovilizado con clavos. Te acerca un paso más a sucumbir al Lado Oscuro.

La próxima vez que sientas rabia o cualquiera de los síntomas que nombro arriba, piensa: ¿Es esto, lo que quieres en tu vida? ¿Eliges luchar con el odio como arma, o con la sonrisa como herramienta? ¿Por el mismo esfuerzo, prefieres sentirte libre, o esclavo del malestar?

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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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