¡Cuidado!: Tu personal branding es a tiempo real

Nuestro personal branding está en marcha incluso cuando no lo tenemos en cuenta. Sobre esto y el uso de las redes sociales reflexiono en este artículo. ¿Me acompañas?

 

 

redessocialesyviceversa

 

La libertad de expresión, los derechos asertivos mínimos del ser humano, las redes sociales y la necesidad de encajar en el entorno que elejimos. Estos son los temas sobre los que hablaremos, si te apetece, mediante este post en el que reflexiono sobre lo sucedido entorno al reciente accidente aéreo sobre el que tanto hemos hablado estos últimos días.

 

El accidente aéreo de Germanwings ¿y la cancelación de Mujeres y Hombres y Viceversa como interruptor del anticatalanismo y la xenofobia?

Creo que todos conocéis los detalles acerca del accidente de Germanwings que recientemente ha sacudido nuestras emociones y conciencias.

Twitter (una red social a la que acudo a diario para aprender, para compartir y para descubrir otras opiniones, estar al día de las noticias y divertirme) era un hervidero en el que surgían opiniones para todos los gustos sobre el accidente, por un lado, y sobre el hecho de que este accidente hubiera supuesto un atraso en la programación de los canales de televisión, especialmente la de Telecinco, donde debía estar emitiéndose el programa Mujeres y Hombres y Viceversa.

Podías encontrarte con sentidos pésames, reflexiones acerca de lo efímera que es la vida… y luego una serie de tuits en los que seguidores y no seguidores del programa se quejaban de la repercusión que se le estaba dando a una noticia en concreto, temo que sin aprovechar para informarse sobre la noticia en sí.

Debo admitir que alguna que otra vez me he visto fastidiada por cambios en la programación de los canales de televisión, casi siempre por partidos de fútbol, que -dicho sea de paso- no es mi entretenimiento favorito, ni de lejos. Y sí, es fastidioso querer saber qué sucede con algo en concreto y ver tu pantalla bombardeada con información acerca de otra cosa. Hasta aquí, todo bien. Pero cuando te resulta más importante conocer el desarrollo de un programa de realidad televisiva que conocer lo que la propia televisión puede informarte acerca de una noticia en la que hablamos de vidas humanas, de muertes humanas y, es más, de la terribilidad de un accidente aéreo (independientemente de la nacionalidad de las víctimas), creo que algo anda mal. 🙁 

Libertad de expresión en nuestras redes sociales

Todos tenemos la libertad de usar nuestras redes sociales como deseemos, compartir los contenidos que queramos, mostrarnos ante el público como nos parezca más oportuno… por suerte. Y era totalmente lícito para esas personas mostrar su descontento a su manera. Los demás, continuamos teniendo el derecho a usarlas también a nuestro antojo, porque para ello están.

Por varias horas en directo, por varios días en diferido, hemos podido observar comentarios en las distintas redes criticando la actitud de los followers de este programa, tachándoles de ser de la peor calaña por no ser sensibles a la tragedia ocurrida. Y, lo que es peor, algunos que estaban verdaderamente molestos por su actitud ante la tragedia, decidieron responder deseando que ojalá hubiesen sido esas personas poco empáticas quienes se encontraran en el interior de ese avión siniestrado en vez de las víctimas.

Violencia genera más violencia. Carencia de empatía genera barbarie. - ¡Compártelo: me ayudarás muchísimo!          

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Mis reflexiones acerca de esta situación

No me he sentido nada cómoda viendo este tipo de reacciones, por mucho que supiera en mi interior que cada uno es libre de pensar, de reaccionar, de acertar y de equivocarse. Y de aprender acerca de ello. Todo ello forma parte, como hablé en otro post, de los derechos asertivos mínimos del ser humano.

La vida es un regalo y no todo el mundo es consciente de ello. Tenemos la suerte de poder rodearnos de afecto y cariño en el terreno personal de muy distintas formas, y las redes sociales son una de ellas. Muy efectiva, bien entendida y usada.

Pienso que las redes sociales, como sociales, utilizadas con sinceridad, pueden ser una suerte de termómetro para observar cómo funcionan las relaciones humanas, las emociones, la mente humana…

Me resulta realmente trágico observar que ciertas personas prefieran mostrarse como auténticos fans de un programa que tarde o temprano dejará de emitirse, en detrimento de resultar empáticos con sus congéneres. Y más trágico aún me resulta que haya personas que prefieran mostrarse divertidos en las redes sociales, con un tétrico humor negro que tiene más de negro que de humor, para ser vistos quien sabe si como interesantes, fuertes, invulnerables, molones

Si bien es cierto que ciertas edades conllevan un cierto grado de madurez aún no alcanzada, no me atrevo a achacar esa conducta a la edad, puesto que no todos los jóvenes que usaron las redes en esos momentos hablando del accidente se mostraron carentes de empatía. 

Me preocupo, por qué negarlo, por todos aquellos que se estén perdiendo el mundo de las emociones, el mundo de vivir sin necesitar encajar a base de volverse inconmovible a todo lo que considere ajeno a su círculo, el mundo de ser capaz de ponerse en el lugar del otro, tal vez para restarle a este otro un poco de su dura carga.

Me preocupo por ver que estamos viviendo en una época en la que haya tantas personas para las que sea más importante algo banal que algo emotivo, un programa aparentemente plástico, por encima de las personas de carne y hueso. Porque no olvidemos: muchos hemos tomado aviones en nuestra vida. Cualquiera de nosotros podría haber estado en ese avión o en cualquier otro siniestrado.

Me preocupo por vivir en un mundo en el que la falta de empatía de unos arrastre a otros hacia sentimientos de rencor, deseos más que oscuros…

Pero el ser humano es así. El ser humano es de mil formas y de ninguna a la vez. Y esa es la razón por la que su funcionamiento, el funcionamiento de sus pensamientos, emociones y reacciones me resulta tan fascinante, en el más amplio espectro imaginable.

Algunos se lamentaban, diciendo que menudo futuro nos espera, con esta juventud. Y yo digo que no toda la juventud está perdida. Ni siquiera considero que los seguidores de MYHYV estén perdidos, salvo que verdaderamente quieran estarlo.

También digo que no hay mejor forma que expandir la empatía que mostrar a quienes no quieren ser empáticos, a quienes aún no saben ser empáticos, a quienes no se atreven a ser empáticos, los efectos positivos que en efecto tiene serlo. La conexión real que crea. Las conexiones basadas en pilares positivos son mayores que lo que quisieran defender con tuits con aparentes falta de empatía, rudeza o incultura.

¿Por qué resulta para ese colectivo más importante el desarrollo de una pseudo-realidad televisiva que algo que ocurre en el mundo real? ¿Conectar tanto a través de pantallas y teclas está dejándonos sin tacto, deshumanizándonos poco a poco? ¿Qué sucede, que algunas personas no se atreven a mostrarse emotivas? ¿Porqué algunos prefieren mostrarse duros, irónicos, impertérritos, chulos…? Y lo que es peor:

¿Es lícito considerar a una tragedia menor, porque se halla en otro país o no nos toca de pleno? - ¡Compártelo: me ayudarás muchísimo!          

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¿Están algunos, en vez de verse conectados con los demás a través de las redes sociales, viéndose atrapados en ellas, como indefensos peces en alta mar? ¿Son las redes en ocasiones más que una herramienta una trampa en la que nos manipulamos con nuestras acciones y reacciones? ¿Es excusa la actitud de los demás para desearle la muerte a alguien, aunque sólo sea una forma de hablar?

Sea como sea, esta ha sido una prueba para muchos. Incluso aunque no se hayan detenido a considerarla como tal. Una prueba en la que las acciones y las reacciones, propias y ajenas, nos han mostrado cómo actuamos en situaciones que se salen de lo que llamamos normalidad. Una prueba en la que hemos podido observar, tal vez, cómo reaccionamos ante acciones que no alcanzamos a comprender, que van más allá de lo que en ese momento consideramos soportable.

Si perdiste los estribos y te dejaste llevar por la situación, por los comentarios de los demás y no te gusta reconocerte así, no desesperes: sigues teniendo derecho a aprender de ello. Y aprender de ello, a mi entender, es casi más importante que haberse sabido mantener en una actitud asertiva en todo momento.

 

Notícias para ayudarte a contextualizar este artículo:

“A ver, no hagan un drama que en el avión iban catalanes, no personas”. El título del enlace no es mío, es el original. En él podrás ver ejemplos de los tuits que compartieron algunos desaprensivos.

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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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