Valoración de una experiencia laboral: ejercicio

Descubre cómo, a través de una valoración de una experiencia laboral aprendí la importancia de ser conscientes de qué entendemos por éxito.

 

bocadosdeexito

Las experiencias laborales, sólo si tú te atreves a verlas con más amplitud, mirando hacia adentro, haciendo caso a tus emociones y sensaciones, pueden descubrirse ante ti como bocaditos de éxito a los que no deberías de dar importancia. No sólo por lo importantes que son para tu autoimagen, sino también por la útil herramienta que pueden ser  de cara a vivir nuevos bocados de éxito de ahora en adelante.

Como explicaba en el post de la semana pasada, hoy te mostraré una de mis experiencias laborales y qué supuso como tal para mí.

 

Valoración de una experiencia laboral: bocadito de éxito

Si me lo permites,voy a ir al grano y a ejemplificar con mi propia experiencia. Tal vez así pueda entenderse mejor a qué me refiero con eso de bocadito de éxito:

Tras haber tenido varios trabajos administrativos, formé parte del equipo de una ONG, Provivienda en un breve lapso de tiempo. En este empleo, no aprendía tareas técnicas ni tampoco tenía un sueldo boyante. Sin embargo, me sentía totalmente feliz. El motivo principal por el que me encantaba ir a trabajar a la oficina cada mañana era saber que mi labor contribuía a que personas con problemas económicos pudieran disponer de un alquiler a un precio que se pudieran permitir, con acceso a subvenciones y con unas seguridades concretas tanto para el arrendatario como para el arrendador. Mis tareas contribuían a que la vida de otros fuese más llevadera, tal vez más fácil, tal vez más feliz.

¿Eso era todo? No, por supuesto que no. Contaba con otros aspectos también. Ahora paso a reseñarte algunos de ellos, simplemente para ejemplificar un poco más allá:

  • El horario continuado: menos gastos de tiempo y transporte, y me permitía realizar otras actividades. Esto no me resulta imprescindible. Aún así, debo admitir que es un plus.
  • Proximidad: estaba a un paseo de un cuarto de hora de mi casa. Menos gastos y más salud.
  • La organización: todos sabíamos cuáles eran nuestras funciones, las de los demás y las compartidas.
  • Las herramientas informáticas: estaban muy bien trabajadas y facilitaban mucho nuestras tareas y el trabajo en equipo.
  • El compañerismo: ¿qué decir de ello? Es genial para el buen ambiente. Es maravilloso recordar que todos estamos en un mismo barco, a la hora de que las tareas se realicen sin enredos, ni malestares ni envidias no sanas o innecesarias.

 

Así que, a grosso modo, este empleo disponía de varios aspectos muy importantes para entender ese momento laboral como exitoso, a mis ojos.

Otra persona vería el hecho de no realizar grandes tareas administrativas, no adquirir responsabilidades nuevas o no disponer de un sueldo significativo como una época más para etiquetar con la palabra “fiasco”. Pero otra persona no había firmado mi contrato, ni tampoco estaba allí trabajando sonriente mi jornada laboral.

Esto no implica que no me guste el hecho de adoptar responsabilidades o disponer de un buen dinero extra… significa que, en ese momento, sentí mis necesidades personales-profesionales cubiertas. En ese momento, el hecho de que mis tareas reportaran una mejora a las vidas de los demás y formar parte de un equipo trabajador y en armonía, suponía un contrapeso significativo ante el sueldo y al rango por los que trabajaba.

Es vital no sólo saber qué te ha llenado y qué te llena ahora, también aprender a mirar más allá, hacia posibles futuras situaciones o necesidades que sea probable que terminen por formar parte de tu día a día… y jugar un poco a las tiendas, colocando en una balanza simbólica los distintos aspectos que intervienen implican un bienestar, una necesidad, un plus…

Añado que no es una buena idea sólo hacerlo con aquellos aspectos que nos llenen, también con aquellos que nos hagan pensárnoslo dos veces antes de dar un paso al frente.

Remato aduciendo que es altamente recomendable que desechemos la idea de que no debemos equivocarnos, que debemos acertar a la primera, que debemos controlar la situación, todo momento de nuestra trayectoria laboral o vital.

Y no lo digo sólo por el hecho de considerar que existen muchos factores externos que pueden conseguir que esto resulte muy estresante y, en según qué caso, directamente imposible. Lo digo, sobretodo, porque la vida no es un caminar recto del punto A al punto B. De hecho, para mí resultaría horroroso ir del punto A al punto B siempre, con determinación, con facilidad, sin distracciones, sin sorpresas en el camino.

Ir del punto A al punto B sin errores, sin fracasos, sin sorpresas, sin inconvenientes, me dejaría sin esa fuente refrescante de vivencias que supone el lado complicado y maestro de la vida. Me dejaría sin descubrirme aquí y allí capacidades y competencias propias: resilencia, liderazgo, creatividad, capacidad de análisis… y tantas otras que aún no he descubierto.

¿Ya has pegado algún bocadito de éxito?

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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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