Elegir pareja: 10 pistas para ayudar al amor y ¿cruzar los dedos?

¿Porqué unas parejas por las que no pagarías 1€ viven en armonía a lo largo de los años, con sus sanos altibajos, y otras que parecían diseñadas por ordenador terminan por convertirse en un infierno terrenal? Hablemos del “yo qué sé que qué sé yo” que tienen esas parejas para estar a gusto, complementarse y crecer juntos.

 

galleta de la fortuna

Elegir pareja: ese es el tema de la semana. ¿Existe alguna fórmula efectiva para elegir bien con quién compartir tu vida? ¿Estamos en manos del destino y más vale que nos pongamos el casco y las rodilleras para patinar por el skatepark del amor?
 
Como quizá sabréis ya, me resisto a pensar en el destino como algo fatalista o determinante al cien por cien. Si bien es cierto que, al vivir ciertas experiencias, una duda de que eso tan sorprendente que ha sucedido, tan poco probable, sea fruto de la casualidad o de un cúmulo de ellas. Duda que forme parte de un plan, de un camino a recorrer. Mi parte romántica y mi parte analista debaten sobre ello, como sobre tantos otros asuntos, a menudo. Y he llegado a una conclusión: exista o no el destino (y, de existir, sea este como sea) no estará de más echarle una mano echándonosla a nosotros mismos al mismo tiempo. Crear nuestro futuro a cada paso, en vez de esperar encontrarlo en una galleta de la fortuna.
En mi infancia y adolescencia, al pensar en cómo me gustaría que fuese esa pareja con la que compartir mi vida, surgían unas típicas virtudes y otras, quizá no tan típicas. He advertido que, con el paso del tiempo y con varias relaciones de pareja y amores platónicos a mis espaldas, he ido añadiendo al retrato robot alguna que otra característica, esta vez esperando no encontrarla. Con los años, he aprendido que reparar en aquello que te gusta o disgusta y aquello con lo que disfrutas o no te hace sentir bien tiene una importancia vital a la hora de elegir pareja.
 
Descubrir con qué disfrutas (y con qué no) es vital a la hora de elegir con quien compartir tu vida. - ¡Compártelo: me ayudarás muchísimo!          

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Elegir pareja: 10 pistas para ayudar al amor

Tras reflexionar sobre aquello que buscamos y aquello que deseamos no encontrar en una pareja, he llegado a estos puntos que quiero compartir contigo, no a modo de decálogo, sino a modo de pistas y, si te apetece, los comentemos:
  1. Buscar la felicidad, el bienestar en el exterior, y sobretodo de alguien en concreto, puede ser muy nocivo. Tu felicidad y bienestar no son el zumo que pueda exprimirse de tu media naranja. Tu felicidad y bienestar se hallan en infinidad de lugares y personas y no son exclusivos del mundo de la pareja, ni de la amistad, ni de la humanidad. No te pierdas cada pedacito de cielo que pueda brindarte la vida buscando un paraíso encerrado en un pecho. Un paraíso no debería ser tan limitado ¿no crees?
  2. No permitas que las puertas de entrada y salida a tu corazón provengan de aquello que no sea verdaderamente importante para sentirte bien. Buscar la perfección, el príncipe azul o la princesa de Disney, aparte de no ser muy realista, puede apartarte de alguien realmente especial ¿te apetece soñar o vivir con ilusión?
  3. No elegimos quien nos atrae, ni de quién nos enamoramos, pero sí podemos elegir cómo comportarnos al respecto, si adentrarnos en la relación o no, si continuar en ella o no… y ello, creo, es algo que no deberíamos olvidar nunca.
  4. Las reglas de tu pareja, deben ser creadas o descubiertas en un mano a mano considerando el bienestar de los dos, no de uno solo. Añado que los convencionalismos y pensar en cómo se verá la pareja desde fuera es algo que voto por desterrar. Las parejas, la mayoría de ellas, miradas con lupa y vistas desde fuera, parecen no tener lógica. Como cualquier cosa vista en esa perspectiva, no pueden valorarse con verdadero acierto. Así que ¿para qué preocuparse por cómo se ve si lo más importante es cómo se siente?
  5. Si dudas entre lo que te dice tu corazón y tu cabeza, además de hablar con la otra persona, creo que no está de más escuchar también al resto del cuerpo. A veces, este nos chiva si es o no una buena idea estar con ese alguien : ¿te sientes a gusto y relajado con esta persona? ¿Tu día mejora a su lado? ¿Te sientes tú? ¿Te sientes más vivo, mejor? No resulta una buena idea esperar de una relación, sobretodo si esta se prolonga en el tiempo, que sea estar a tope en todo momento. Una relación, igual que la vida en sí, es más una montaña rusa que un cohete. Y esa, diría, resulta ser una de sus gracias.
  6. El gran debate de si conviene más alguien con gustos similares o más bien con gustos distintos para ir más allá es algo que no quería pasar por alto. A mi entender, sería mejor alguien que, le guste lo que le guste, despertéis el uno en el otro las ganas de compartir, de corazón. Y de entender que cada uno tiene su ritmo, su necesidad de espacio propio, su forma de sentir y expresar.
  7. Elegir pensando en tus emociones y sensaciones, no recordando vivencias pasadas ni anticipando la forma de ser de nadie. Por mucho que creas conocer a alguien o la fama que posea, lo importante no es lo sucedido, sino lo que quede por suceder, y contigo. Ya sabéis, ¡a quitar etiquetas!
  8. La atracción física es importante. ¿Para qué vamos a negarlo? Si bien es cierto que no todas las parejas se basan o empiezan por una atracción física,  y que para algunos el sexo es algo que ni fu ni fa… Desde mi punto de vista, compartir tu existencia con alguien que te haga vibrar, alguien con quien vivir tu sexualidad con naturalidad y sonrisas es de lo mejorcito… Ojo, no hablo de alguien que sólo te entre por los ojos: hablo de alguien, guapo o no, que te resulte atractivo y electrizante. No olvidemos que esa atracción y electricidad se realimentará de continuo si viene envuelta en complicidad y va más allá del terreno físico.
  9. Los sentimientos y sensaciones merecen más relevancia que el tiempo transcurrido. Considero que una pareja debería de proseguir junta pensando más en el tiempo y las cosas que se tienen por vivir y cómo quieren vivirlas que en aquello que ha sucedido y ya no es más que un recuerdo.
  10. Que el miedo no te condicione. El miedo es una emoción natural, habitual, que todos sentimos en algún momento. En ocasiones es muy útil. No obstante, cuando ese miedo en vez de movilizarnos hacia una situación positiva nos enquista en la impotencia o en la inmovilidad, en los pensamientos y sensaciones negativas, se prolonga y no nos deja vivir con naturalidad, hay que echarlo de nuestra vida. Desintegrarlo. ¿Y cómo? Encarándolo, sí. Desmitificándolo. Analizándolo. Compartiéndolo. Y considerando si no estamos sufriendo más por nuestra conducta actual que si eligiéramos otra opción.

 

¿Me he despistado y me he dejado fuera alguna pista importante? ¿Qué es más importante para ti a la hora de elegir con quién compartir tu vida?
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Rosa Palmer

Soy la creadora y principal blogger de Por El Camino Azul. Ex-Miembro y reportera de la iniciativa de orientación laboral Parejas Orientadoras. Colaboro periódicamente en La Nueva Ruta del Empleo. Mi vicio son las palabras. Adoro la vida, sus misterios, la comunicación y la creatividad. Me motiva la idea de difuminar la terrible frontera entre placer y trabajo. ¿Te apuntas?

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