Reseña: «Los enamorados» de Alfred Hayes
Reseña de «Los enamorados» de Alfred Hayes. Una obra de narrativa que muestra una visión distinta del amor.
Esta semana hablaremos, si te apetece, del amor, de los sentimientos, de las relaciones de pareja, todo ello envuelto en mi particular reseña de Los enamorados, de Alfred Hayes.
Los Enamorados de Alfred Hayes, más que un regalo navideño.
Como decía, en un principio, pueden parecer dos regalos que cubren dos facetas distintas de una misma persona: una aficionada a la lectura y otra al mundo de la fantasía. Una aficionada a desentrañar los misterios de la conducta y la mente humana, y otra, dispuesta a seguir la tradición familiar de no extraviar al niño que llevamos todos dentro.
La obra
Los enamorados, de Alfred hayes es una novela de aquellas que es mejor que no te cuenten de qué va, porque en cierto modo va de todo aquello que, en verdad, está incluido en el libro sin ser escrito.
El protagonista, cuenta a una desconocida la que podríamos llamar su gran historia de amor, con unas descripciones que, servidas en la levedad de su discurso, lo cuidado de su lenguaje y su amplio andén en el que poder conducirnos entre sus líneas, nos acompaña en este devenir de sensaciones y sentimientos que entrelazan cualquier relación de amor, de amor liviano, o de sexo cariñoso.
Por la forma de hablar de ambos, y nuestra propia visión del amor, podríamos, decididos, aseverar que lo que ambos sienten es o deja de ser amor. Que su forma de actuar, de sentir, de necesitar, dista o es clarísima muestra de un amor muy suyo, muy directo, sin depurar, puro e impuro a la vez.
Los enamorados no sólo va de amor, de desamor, de la tristeza de no estar ya en ese amor. Va de no saber apercibir si uno se encuentra enamorado, va de descubrir que el amor no es tan fácilmente distinguible, va del desgarro de no haber luchado por ese amor cuando aún se estaba a tiempo… En mi lectura, va también de los sueños, del querer ser amado de una forma indiscutible, brutal y enfermiza. De estar enamorado, sobretodo, de la propia idea del amor. Y perderse, en este soñar con ser soñado. Y perder, entretanto todas aquellas lindezas que pueden aportarte las relaciones de pareja, si te limitas a disfrutarlas como vienen, en vez de andar buscando sensaciones del mundo de tus fantasías, sensaciones y sentimientos que podrían causarte más mal que bien, por otro lado.
Los enamorados va de esos sueños que, como tal, pueden aparecer en nuestra realidad desfigurando o transfigurándolo todo, incluso el sueño en sí.
Los enamorados va también de ese no saber qué siente uno, tal vez, hasta que se encuentra en una fase distinta, vital o amatoria.
Los enamorados de Alfred Hayes va de sentir todo y nada a la vez, de la necesidad de comparación con los demás, de la necesidad de ser amado de una forma especial, de la necesidad de sentir que eres, definitivamente, especial para el otro.
Mi lectura de los enamorados
Y en mi lectura, va también de darse cuenta de que esa forma de amar, buscando melodramas, no es sana y, posiblemente, tampoco sea real. Que querer o amar son dos cosas distintas… ¿o no? Que querer de ese modo, en el fondo, es amar al amor en una forma en la que adolecer, sufrir y enmarañar el propio alma se entiende como algo necesario, además de prueba irrefutable de ese amor… Que querer de ese modo, es querer vivir aventuras desgarradoras y épicas, olvidándose de que la única prueba imprescindible para poder hablar de amor, de amor con mayúsculas, es vivir uno en el que no se nos olvide también de querernos a nosotros mismos y querer no sólo los pequeños detalles del otro, sino también los propios. Que querer, amar, ser feliz, se siente diferente cuando nace de uno mismo y se va expandiendo a los seres que nos maravillan a nuestro alrededor.
En mi lectura, va también de ser capaz de ver en el otro, entre detalles que tal vez podrían darnos ganas de apartarnos, su delicadeza, su historia, aquello que muestra a pequeños mordisquitos su alma, su dolor y su alegría, su yo más íntimo. Aquel que puede, definitivamente, enamorarnos o desencantarnos sin más.
Los enamorados va de estar enamorado sin ser consciente de serlo. Va también de dar por hecho que sentimos cosas, que sentiremos cosas en una intensidad muy distinta. Va de relaciones efímeras que no lo son tanto. Va de no poder etiquetar al amor. Va de no poder ponerle fronteras, incluso cuando uno cree que se las está poniendo. Va de la confusión que traen los distintos sentimientos, cuando se entremezclan en nuestro día a día, con nuestra forma de ver las cosas o, más aún, de como nos gusta pensar que las vemos.
Los enamorados va de la poesía que se encuentra amagada en cada pequeño detalle de nuestras vidas, de todo aquello que nos rodea, de todo aquello que nos sucede.
Y, en mi lectura, Los enamorados, irá de muchas cosas más, en su tercera y cuarta lectura… y en las que puedan sucedérsele en un futuro.
¿Crees en el amor? ¿Alguna vez has vivido un amor, sin ser consciente de ello?
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